
First head spa in
Fiebre o procesos infecciosos. El calor aumenta la carga metabólica y puede agravar el proceso.
Procesos inflamatorios agudos (lesiones recientes, artritis en brote, dolor agudo). El calor incrementa la inflamación y la respuesta vascular.
Trombosis, tromboflebitis o riesgo vascular. La vasodilatación puede favorecer la movilización de trombos.
Enfermedades cardiovasculares no controladas. El calor y la estimulación pueden alterar la respuesta hemodinámica.
Alteraciones de la sensibilidad (neuropatías, diabetes avanzada). Existe riesgo de quemaduras por disminución de la percepción térmica.
Piel lesionada, dermatitis, infecciones o quemaduras. El jengibre y el calor pueden agravar la irritación cutánea.
Alergia o sensibilidad al jengibre o aceites esenciales. Riesgo de reacción cutánea o irritativa.
Varices muy evidentes o fragilidad capilar , alteraciones de la microcirculación. El calor puede empeorar la dilatación venosa.
Pacientes oncológicos. El calor y la estimulación circulatoria pueden no ser adecuados; se requiere autorización médica y evitar calor intenso.
Enfermedades neurológicas. Puede existir alteración en la respuesta al calor y al estímulo, aumentando el riesgo de reacción inadecuada.
Epilepsia. La estimulación térmica y sensorial intensa puede actuar como desencadenante.
Niños. Mayor sensibilidad cutánea y térmica, con riesgo de respuesta excesiva al calor y a los activos. Edad recomendada. A partir de 18 años. En menores, la piel y el sistema termorregulador presentan mayor sensibilidad, aumentando el riesgo en tratamientos térmicos y con aceites esenciales.
Embarazo. El calor , la estimulación de puntos energéticos y el uso de aceites esenciales pueden generar respuestas no seguras; se deben evitar estas zonas y estímulos.

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